Bodas en Finca Eslava

ANDREA Y MANUEL

Bodas en Finca Eslava, Fotógrafo de bodas Sevilla, Antonio González Photographer.

BODAS EN FINCA ESLAVA

El reloj de Manuel tenía prisa por llegar a la ceremonia, tenía prisa por verla, a ella, a Andrea. Y esos nervios de los buenos se podían sentir en el ambiente que rodeaba a este novio, a Manuel. Entre gemelos rebeldes y zapatos por estrenar recibía abrazos constantemente, que lejos de calmar su ansia, le contagiaban más, porque madrina y amigos ya estaban dispuestos para comenzar. El día había llegado, el día de la boda de Andrea y Manuel en Antequera. Días de bodas en Finca Eslava.

EL LUGAR ELEGIDO POR UNA NOVIA ELEGANTE, BODAS EN FINCA ESLAVA

Andrea se dejaba mimar. Su vestido de novia esperaba colgado en el armario, sin prisa, esperaba su momento. Esos encajes tenían su sitio medido, perlas caídas en los puños de mangas elegantes, compartiendo protagonismo con agujas imposibles en zapatos de cristal. Piezas de un conjunto que daban pistas del tipo de novia que sería Andrea. Sin prisa pero sin pausa, su maquillaje y su peinado cobraban forma, por fin. Mi fortuna como su fotógrafo de bodas en Antequera es poder saber de los dos el mismo día. Mientras se preparan y todavía no pueden mirarse, yo ya he sido testigo de todo. Más tarde esos momentos los podrán sentir, para eso son las fotografías de preparativos, para estar dónde no se pudo. Pero sigamos con la boda en Antequera de esta pareja fantástica, sigamos que el tiempo vuela, como en todas las bodas en Finca Eslava.

CEREMONIAS DE BODAS EN FINCA ESLAVA

Hasta cinco mujeres al mismo tiempo vistiendo a esta Novia, cinco sonrisas, con sus alegrías y sus ganas por verla estupenda, por sentirla feliz. Su vestido conocía el camino y se acopló como un guante. Esbelta, magnífica, coronada por un velo ligero y mucha ilusión. Todas listas, todas preparadas para la ceremonia. Siempre me sorprende, por muchas ocasiones en las que trabaje como fotógrafo de bodas en Antequera, lo rápido que pasa el tiempo en ese día. Horas que aparentan ser muchas parecen tener prisa por llegar a lo importante, como todos los invitados, como los propios novios. Ganas de llegar a la celebración, son Bodas en Finca Eslava, son alegría y fiesta. Pero vamos por partes, que aún queda mucho por contar de esta boda tan especial.

Una iglesia se viste de fiesta ante cualquier sacramento, pero para una Boda luce sus mejores galas, como lo hizo la Iglesia de Santo Domingo. Sin duda, la mejor decoración posible es la emoción contenida de ver a Andrea llegar, precedida de la larga cola de su vestido, de la mano de su orgulloso padrino, aquella alfombra roja brillaba más que nunca. Las luces y colores habían decidido aliarse conmigo y facilitar mi trabajo como su fotógrafo de bodas en Antequera, consiguiendo fotografías espontáneas y llenas de gran belleza visual. Sobraban emociones y me nacían solas las imágenes.

Manos entrelazadas, promesas e ilusión. Un padrino emocionado y una madrina orgullosa, portadora de mantilla y corazón. Todos los invitados conteniendo las ganas de abrazar a los recién casados y de comenzar la fiesta. Lo más interesante de trabajar como fotógrafo de Bodas en Antequera es poder fotografiar reacciones reales en tiempo real. No son facciones sometidas a un posado, son gestos que hablan de verdad, son fotografías reales. Es la forma en la que los novios pueden guardar esas imágenes para siempre, porque cuentan su boda, desde cada rincón y sobre cada sonrisa. Y esas sonrisas eran muchas, porque sabían que la fiesta sería en un lugar en el que las bodas tienen otro color, son bodas en Finca Eslava, son bodas especiales.

BODAS EN FINCA ESLAVA, UN LUGAR ESPECIAL

Y en Finca Eslava tuvo lugar el banquete nupcial de Andrea y Manuel. En un lugar especial, con el cielo azul vigilante, con palmeras prestando su sombra al sol durmiente, porque cuando los novios llegaron a Finca Eslava ya estaba atardeciendo. El atardecer y las bodas, son una combinación que todo fotógrafo de bodas en Antequera sabe y debe aprovechar. Esas luces son únicas y tendrán como resultado fotografías muy especiales. El día terminaba y la fiesta continuaba. Las bodas en Finca Eslava parecen no querer tener fin. Novios, amigos y familia, dejando que la risa y la noche los sacara a bailar. Una boda preciosa para una pareja formidable.

Y esta pareja formidable merecía unas fotografías de pareja a su altura. El mar había estado esperando su momento y había llegado. Andrea volvió a vestirse de novia pero se soltó la melena y se descalzó los tacones, para recorrer de la mano de Manuel la hermosa playa del Parador de Mazagón. Ya sin tiempos, ya sin nervios, mi imaginación de fotógrafo de bodas en Antequera tenía libertad de creación, unos novios dispuestos a dejarse llevar por las olas y por la alegría recién estrenada.

Telas al viento y una cámara, la mía, que no se cansaba de trabajar. Contrastes, luces, texturas. Un reportaje de postboda único que todos, los novios y yo, disfrutamos al máximo. Sin olvidar la belleza de su boda, de las bodas en Finca Eslava, el día de su postboda resultó un día muy especial. El resultado está ahí, en fotografías cargadas de sentimiento y de estética. Que hablen ellas mejor que yo, para eso son el resultado de mi trabajo como fotógrafo de Bodas en Antequera. Un reportaje de bodas personal, que cuente y muestre una boda única. La boda de Andrea y Manuel en Anquera, y su postboda en el mar andaluz.

Así que, pareja, muchas felicidades, mucha alegría y mucha vida pero, sobre todo, que nunca os falten razones para sonreír.